
Hoy enterré esos silencios frustrados. Hoy las lágrimas se comprimieron en palabras mediocres y usables, tal vez, alimente demasiado el ego de una pobre alma de niña y del sueño de amor sobre emociones inmanejables.
Hoy lo pensé un poco más para no recordarlo de nuevo, para asesinar aquellos cuentos de una melodía triste y pasada, como dice un poeta” hoy las mariposas despertaron; hoy sus alas tocaron el cielo de la realidad para sanar la sangre de esos sentimientos bellos e inevitables.
Hoy maticé la memoria de lápices absurdos pero fuertemente dolorosos, como si cada punta recién afilada estuviera pinchando mis manos, mi único medio hacia vos, y lo que se reprime en el corazón.
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