
Antes de dormir…
Antes de dormir no dejan de sucederme cosas: ayer sin querer enterré mi cama, almohada y sabanas en la atenosfera de la tierra. Me fui con ellas a lo más profundo del corazón, pero solo aguardaban rocas liquidas machadas de hierro y níquel.
Nada había, ni siquiera un inframundo de flores odiosas. Entonces decidí saltar otra vez arriba, a dormir aquí donde no hay nada… despertar otra vez en los olores a níquel y a flores metálicas.
Antes de dormir no dejan de sucederme cosas: ayer sin querer enterré mi cama, almohada y sabanas en la atenosfera de la tierra. Me fui con ellas a lo más profundo del corazón, pero solo aguardaban rocas liquidas machadas de hierro y níquel.
Nada había, ni siquiera un inframundo de flores odiosas. Entonces decidí saltar otra vez arriba, a dormir aquí donde no hay nada… despertar otra vez en los olores a níquel y a flores metálicas.
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