El universo (que todos llaman biblioteca) se compone de un indefinido, y tal vez infinito, de galerias hexagonales,con vastos pozos de ventilacion en el medio, creado por barandas bajisimas.


Como todos los hombres de la biblioteca, he viajado mi juventud: he peregrinado en busca de un libro,acaso del catalago de catalagos; ahora que mis ojos casi no pueden desifrar lo que escribo, me preparo a Morir a unas pocas leguas del hexgono en que naci...




Mi sepultura sera el aire insonable (Jorge Luis Borges)

sábado



Una en cada punta, en cada cresta de la cama donde las porciones de pizzas vuelan del suelo a la almohada.
“¡Antonella, la pared!, vas a mancharla de queso y anchoa” Sus ojitos dicen más que una mirada ingenua; cada tanto lanza carcajadas y olvida el orégano en sus encías.
“Melina, ¿la pizza puede atravesar la pared?” me atreví a responderle de manera negativa. Pero sus ojitos decían más que una mirada ingenua y a veces me olvidaba la salsa en mis mejillas.


Como le he de costumbre a la comida, a los pocos segundos, devoramos todas las pizzas y distraerme con los grises de mis paredes fue la solución a la amargura.
Taciturna había enfrentado al cadáver aplastado de algún artrópodo en la pintura fresca de mi piesa. Sin más rodeos, lo limpie y suavice hasta no dejar nada de sus huellas.
Fue terrible: sin precisarlo había manchado mi gris nuevo por culpa de una araña y Antonella, en mi distracción de limpiezas, había logrado atravesar por la pared la última porción de pizza.
Ya nada quedaba de pintura fresca ni cadáveres ni pizzas. Solo una en cada punta, en cada esquina de la cama donde los ojos de ella decían más que una mirada ingenua.

Reimos. Pero antonella rie, ella siempre rie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario